Campo del Agua

En uno de los lugares más recónditos de nuestra comarca, encontramos la población de Campo del Agua, en la actualidad deshabitada, pero fiel reflejo de la vida cotidiana de nuestros antepasados más cercanos. Campo del Agua era, por así decirlo, el pueblo de verano de los pastores de Aira da Pedra, era un núcleo utilizado a modo de braña, aprovechando así para el ganado, los pastos de verano que circundan a este núcleo, a modo de tradición trashumántica ya perdida en la actualidad. Campo del Agua está formado únicamente por pallozas, y hasta 1989, cuando ardieron la mayoría de las 22 pallozas que conformaban el núcleo, era uno de los conjuntos monumentales de arquitectura tradicional mejor conservados de toda Europa.

Esta pequeña aldea es digna de mención por su carácter monumental destacando las pallozas, aún habitadas hasta no tiempos muy lejanos. La característica principal de estas viviendas es la agrupación en un solo cuerpo de todas las acciones de la vida cotidiana, apareciendo unida la vivienda, el pajar y el establo. Son viviendas de planta elíptica o rectangular, sin apenas ventanas. Otra de las características de este tipo de construcciones es su techo, construido con madera y paja apelmazada, llamado teito. El interior de la palloza estaba dividido por zonas, una destinada al ganado y otra destinada a la vivienda conocida como lareira, donde se realizaba la comida y el fuego que calentaba la vivienda. Cercano a la palloza podemos encontrar en la mayoría de los casos otro tipo de construcción típica: el Hórreo, con una semejanza arquitectónica con la palloza. El hórreo casi siempre aparece construido en madera con techo de paja y apoyado sobre unos pilares de piedra que lo protegen de la humedad y del ataque de los roedores, dado que éste se utilizaba a modo de despensa para los alimentos y el grano cosechado por los habitantes de la palloza. En la actualidad las pallozas son un gran reclamo turístico de estos valles en franco retroceso, de ahí que en muchos casos éstas se hayan convertido en verdaderos museos de la vida de nuestros antepasados.

 

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